Una de libros o “pá que me habré comprao un e-book” Cap. 3 y fin

“Más difícil todavía” En la era E-book

Llego el libro electrónico. La idea era simple, poder crear ficheros que se pudieran leer en cualquier dispositivo que permitieran al usuario el intercambio entre ellos y todo ello en un formato físico cómodo y sencillo de usar que pudiera leerse a la luz del día.

Pero lo que paso, fue todo lo contrario.

El usuario  poco conocedor de la tecnología empieza cometiendo el grave error de comprarse “un lector cualquiera” en la tienda donde suele comprar la informática, o los libros.

Hay lectores nativos de varios fabricantes, lectores que solo leen contenidos comprados en la tienda donde los compraste.

Lectores que empiezan a usar formatos que otros no pueden leer.

Tiendas en las que cuando intentas bajarte un libro electrónico te dicen que “no puedes bajártelo desde tu país”.

Y algo tan sencillo como poder leer tú libro, si conseguiste comprarlo en algún lado, en todos tus dispositivos de casa que leen libros, no siempre es posible.

No digamos ya si queremos regalar uno y no sabemos que aparato tiene la persona a la que se lo regalamos. 

Podríamos comprarlo nosotros y enviárselo por mail pero… es que no todos los lectores soportan mail, algunos tienen sistemas de sincronización nativos.

O si resulta que el libro tiene protecciones no va a poder leerlo en su lector. Y claro como ahora es una pieza de software no se lo puedes mandar en un paquete.

Y no puedes prestárselo a un amigo para leer, salvo que le dejes tu dispositivo de lectura. De hecho como hemos podido ver en algunos casos tenemos que pagar varias veces el mismo libro para poder leerlo en varios dispositivos.

Luego esta el tema de los impuestos, que son diferentes para un libro que para el mismo libro electrónico. También los precios porque en papel no se puede bajar el precio ni hacer descuentos sin mas, algo que si es posible en los libros electrónicos.

 

Aterrador no?

Para los editores tampoco es fácil, no basta con “fabricar” un documento y poder venderlo en varias tiendas, tantas como quiera, en la red.

Cada una de ellas impone su propio sistema de edición, su estructura de precios y sus tasas o porcentaje de beneficios.

Algunas te obligan a darte de alta fiscalmente en USA otras solo te permiten vender en ciertos territorios. Las hay que no te permiten rebajar el precio en otras tiendas.

Otras se encargan de la maquetación y has de enviar los documentos en determinados formatos, complicando así la labor de edición.

El futuro?

Parece claro que el libro electrónico es el futuro pero es necesaria una reflexión clara de todos los actores del mercado que ayuden al usuario, que es, al fin y al cabo el objetivo de los mercados.

Y no me refiero a los usuarios avanzados y acostumbrados a la tecnología que ahora están comprando libros electrónicos.

El gran público no es así, no se siente cómodo con estos aparatos y menos aun si se encuentra montones de pegas para simplemente poder leer como lo ha hecho siempre.  Y no vale pensar que es cuestión de formar a los usuarios, esto no siempre funciona. Hay que adaptarse a ellos y ponérselo fácil.

También, claro, solucionar el tema impositivo con nuevas leyes para el libro sea cual sea su formato que ayuden a la universalidad de la cultura.

El futuro del mercado editorial depende de estos detalles.

Que opinas tu?

Luis Garcia-Rosales y de Lossada

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